Durante años, la hidratación se ha considerado como una parte más de la alimentación pero no se le ha dado la importancia que merece. Además, a nivel general, hidratarse era sinónimo de beber más agua.
Sin embargo, el auge de la cultura de bienestar y de las rutinas cada vez más exigentes están abriendo una nueva conversación en torno a la llamada hidratación funcional, donde no solo importa cuánto bebemos, sino también qué bebemos para hidratarnos. Aquí es donde entran los electrolitos. A pesar de que los electrolitos son minerales esenciales para el equilibrio hídrico del organismo, su papel en el bienestar cotidiano ha sido históricamente poco comunicado al gran público. Tradicionalmente asociados al deporte de resistencia y a bebidas isotónicas azucaradas, estos compuestos han quedado fuera del radar del consumidor medio.
Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Como explicaJavier Marhuenda Hernández, profesor titular en la Facultad de Farmacia y Nutrición de la UCAM y miembro del Grupo de Nutrición Deportiva de la Academia Española de Nutrición y Dietética, en el blog de la academia, “los electrolitos son sustancias que se encuentran en el cuerpo humano en forma predominante de sales minerales, tales como sodio, potasio, calcio y magnesio”. Se disuelven en el agua del organismo y “se separan en iones positivos y negativos lo que hace que tengan carga, por eso su paso a un tejido ocasiona una diferencia de potencial”.
Los electrolitos tienen un papel clave dentro del organismo. Entre otras funciones, “contribuyen a mantener el equilibrio de los fluidos dentro y fuera de la célula, asegurando tanto que la hidratación como el volumen de la sangre sean adecuados”, explica el experto.
Son clave, por ejemplo, para las contracciones musculares, para la función del corazón y para el sistema nervioso.
El cuerpo humano está compuesto aproximadamente por un 60 % de agua, y prácticamente todos los procesos fisiológicos dependen de mantener un equilibrio hídrico adecuado: desde la regulación de la temperatura corporal hasta la función muscular, la concentración o el aspecto de la piel.
En un contexto en el que cada vez se presta más atención a la calidad del descanso, la nutrición o la gestión del estrés, la hidratación empieza también a revisarse desde una perspectiva más completa. Es aquí donde los electrolitos —principalmente sodio, potasio y magnesio— cobran relevancia al participar en el equilibrio de líquidos del cuerpo y favorecer que el agua se distribuya de forma adecuada a nivel celular. Sin embargo, la mayoría de la gente aunque haga deporte de forma regular no los consume. Es cierto que no todo el mundo debería tomarlos, ya que depende mucho de la actividad física diaria, pero sí es interesante su uso cuando hacemos deporte, aunque no sea extenuante como una carrera de larga distancia o una ultra de montaña. Eso sí, es importante fijarse en el contenido de azúcares que contiene ya que muchas de las bebidas que se venden de este tipo los llevan.
Precisamente para cubrir esa necesidad han surgido en el mercado soluciones en forma de monodosis que pueden ayudar a reestablecer la pérdida de electrolitos del cuerpo sin necesidad de recurrir a bebidas tradicionales y azucaradas. Un ejemplo de ellos es Lit, una solución de electrolitos en sobres para uso diario, creada porAndrés Blumer yGuillermo García-Muchacho, expertos en hidratación deportiva, quienes identificaron una carencia clara en el mercado tras su propia experiencia.
“La idea de Lit surge de una necesidad muy concreta. Buscábamos sentirnos mejor en términos de rendimiento, enfoque mental, recuperación y descanso, pero los productos que encontrábamos no nos convencían”, explica a Cuidateplus Blumer. “Todo el mundo sabe que hay que beber agua, pero muy poca gente entiende cómo hidratarse de verdad.Sin una correcta absorción, el cuerpo no funciona al máximo de su capacidad, y ahí es donde los electrolitos juegan un papel clave”, añade García Muchacho.
Los electrolitos, según Blumer y García-Muchacho, “se deberían tomar a diario no sólo para hacer deporte extenuante sino para una vida sana en general”. Ellos destacan tres beneficios: Rendimiento físico, enfoque en habilidades cognitivas y recuperación.
A nivel de rendimiento físico, señalan, “los electrolitos ayudan al cuerpo a poder absorber, retener y regular la cantidad de agua que hay dentro del cuerpo”. Estos electrolitos ayudan a mantener “el balance en el organismo, algo clave para tener energía y para el funcionamiento muscular y posterior recuperación”. Como señalan, las personas que antes de entrenar o competir toman electrolitos “rendirán mejor y a más intensidad durante más tiempo”.
En cuanto a las habilidades cognitivas, “los electrolitos también tienen una función ya que dan energía y aumenta la habilidad cognitiva”. Pero, no sólo eso, según los creadores, también puede servir como “preventivo de la resaca o ayudar a minimizar los efectos de la resaca en el organismo” ya que es una forma de hidratación más completa.
El uso de fórmulas con electrolitos puede ser la solución pero también lo es el consumo de alimentos. Así, según recuerda Marhuenda, “los alimentos ricos en electrolitos son”:
Potasio: presente en frutas desecadas en general,plátanos,patatas,frutos secos y una amplia variedad de frutas y hortalizas.
Sodio: lasal de mesa y alimentos procesados (embutidos, conservas, aperitivos de bolsa, etc.) y salazones. Es importante recordar que lasal debe tomarse con moderación en la dieta.
Calcio: sobre todo, en productos derivados de los lácteos.




