Respirar por la boca, tragar mal o mantener hábitos aparentemente inofensivos durante la infancia puede alterar el desarrollo de los maxilares y favorecer problemas de mordida. “El uso prolongado del chupete o la succión digital (chuparse el dedo) son conocidos, pero hay otros igual o más importantes: respirar por la boca en lugar de por la nariz, colocar la lengua de forma incorrecta al tragar o masticar de manera ineficaz”, detalla a CuídatePlusBeatriz Solano Mendoza, ortodoncista exclusiva en Coinsol dental, profesora en el instituto IDEOD y ponente clínico de Align Technology. Asimismo, factores como seguir una dieta excesivamente blanda pueden influir en un desarrollo insuficiente de los maxilares.
En este contexto, Solano asegura que no solo se busca eliminar el hábito, sino reeducar la función: “La rehabilitación neuromuscular busca restablecer patrones correctos de respiración, deglución y masticación, porque sin corregir la función, la forma tiende a recaer”. En ese sentido, continúa la especialista, los alineadores transparentes permiten acompañar esa reeducación funcional “con una corrección ortodóncica más fisiológica, cómoda y poco invasiva”.
Además, al ser removibles, favorecen el trabajo conjunto con terapia miofuncional (tratamiento rehabilitador de la musculatura orofacial), mejoran la higiene y reducen las urgencias clínicas, lo que facilita la adherencia al tratamiento en pacientes infantiles.
Beatriz Solano Mendoza, ortodoncista exclusiva en Coinsol dental, profesora en el instituto IDEOD. (Foto: cedida)
“La principal ventaja es que en la infancia podemos modificar el crecimiento, mientras que en la adolescencia muchas veces solo podemos adaptarnos a él”, diferencia Solano. En edades tempranas, apunta que el hueso es más moldeable y las suturas aún no están osificadas, “lo que nos permite realizar tratamientos de ortopedia dentofacial: expandir el maxilar, guiar el crecimiento mandibular o corregir discrepancias esqueléticas”. Todo esto, lamenta la ortodoncista, en muchos casos ya no es posible más adelante sin recurrir a tratamientos mucho más complejos.
Asimismo, el tratamiento temprano suele plantearse en dos fases: una primera fase interceptiva que corrige el problema de base y una segunda fase mucho más sencilla, enfocada en el alineamiento dental. “Esto se traduce en tratamientos más cortos, menor necesidad de extracciones e, incluso, en evitar una segunda fase o reducirla significativamente”, añade.
De acuerdo con la experta, cuando este abordaje se realiza con alineadores transparentes, las ventajas son aún mayores, pues:




