Ya sabemos queel movimiento es salud aunque a veces se nos olvide o nos escudemos en la falta de tiempo. Perola forma en la que nos movemos también puede decir mucho de nosotros, al igual que nuestra composición muscular o la fuerza que tenemos al coger algo.
Según envejecemos vamosperdiendo masa muscular. Eso es innegable. Y es algo que empieza a partir de los 30 años de edad. Tiene hasta un nombre:sarcopenia. Otro marcador muy habitual para observar si estamos envejeciendo o enfermando es lavelocidad al caminar. De hecho, la literatura científica ya señala que cuando empezamos a caminar más despacio puede servir para predecir el riesgo de desarrollardemencia, como elAlzheimer, o pueden ser las primeras pistas de un problema motor, de enfermedades cardiovasculares y de mortalidad prematura.
Estos dos indicadores, sumado a una fuerza de agarre más débilse relacionan con mayor riesgo de sufrir unictus. Estos son las conclusiones de un estudio en la revista científicaStroke. A propósito de estos resultados,Antonio Clavero-Jimeno, investigador y docente en el Departamento de Educación Física y Deportiva de la Universidad de Granada, explica a CuídatePlus que “refuerza una idea importante:el músculo y la función físicason mucho más que “rendimiento” o estética. Son indicadores bastante potentes del estado general de salud y del envejecimiento”.
La investigación, llevada a cabo por la Facultad de Medicina de Hangzhou, en China, demuestra que tener una baja fuerza muscular eleva hasta un 30% el riesgo de ictus, un 31% más de ictus isquémico y un 41% de ictus hemorrágico. “Una marcha lenta se relacionó con un riesgo un 64% mayor”, apunta Clavero, para quien los resultados son interesantes por su significado sobre la salud.
(Foto: Alamy/Cordon Press)
“En la práctica clínica observamos a menudo que los pacientes con niveles más bajos defunción física tienden a tener peores resultados de salud. Sin embargo, estos indicadores no se miden de rutina en la evaluación del riesgo de ictus”, señalaLu-sha Tong, autor del estudio.
En este concepto coincide Clavero, quien apunta que “aspectos tan sencillos comomedir la fuerza de agarre o valorar la velocidad al caminarpodrían ayudar a identificar, de forma rápida y barata en la práctica clínica, a personas con mayor riesgo cardiovascular”.
Tong añade que puesto quecaminar despacio es lo que más riesgo de ictus refiere, quizáandar a buen paso podría ser una señal de buena salud.Precisamente en esto incide mucho laAsociación Americana del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés), que insiste en la necesidad de caminar, una forma que califica de “muy versátil puesto que puede realizarse en cualquier momento y en cualquier sitio”.
La AHA aconseja caminar cuando más nos guste, ya sea al alba, al anochecer o a media tarde. Lo importante es hacerlo y recuerdan que una forma de cumplir con los150 minutos (como poco) de actividad moderada a intensa de ejercicio semanal que recomiendan todas las organizaciones es realizar 30 minutos de caminata a buen paso al menos cinco días a la semana.
También como consejo de salud y para mantener la autonomía, el equilibrio y un buen estado de salud, Clavero recuerda que este estudio “vuelve a poner sobre la mesa la importancia del entrenamiento de fuerza y de mantenerse físicamente activo desde etapas relativamentetempranas de la vida”.No hay que olvidar queenvejecer con una buena función muscular y una cantidad adecuada de músculo permite ser más autónomo, menos dependiente y tener menos riesgo de enfermedades cardiovasculares y menos caídas.




