Buenas noticias:el suelo pélvico va poco a poco cobrando importancia en el cuidado de las mujeres… y de los hombres. Cada vez se habla más de cómo cuidarlo, especialmente tras un embarazo y un parto, pero no sólo importa en esos momentos.
Quizá lo más conocido para fortalecer sean losejercicios de Kegel. Pero este tipo de activación del suelo pélvicono es lo mejor para todas las mujeres. CuídatePlus ha consultado a una experta para saber cuándo están indicados estos ejercicios, cuándo no y usos de los masajeadores íntimos para esta zona.
SegúnLola Ibáñez, fisioterapeuta especializada en suelo pélvico, “los ejercicios de Kegel buscanmejorar la función del suelo pélvico, no únicamente su fuerza. Esto implica trabajar la contracción, la resistencia y, especialmente, la capacidad de relajación y coordinación muscular”. Sí suelen estar indicados si existehipotonía o déficit funcional del suelo pélvico, frecuente en etapas como el postparto o lamenopausia, los ejercicios de Kegel son los más recomendados.
¿Quiénes deben realizarlos? Aquellas personas que tengan disfunciones, como laincontinencia urinaria, la incontinencia fecal, el descenso de órganos pélvicos… Eso sí, siempre hay que realizar una valoración de cada persona para saber qué hay que tratar y cómo, ya que los ejercicios de Kegel no son adecuados para todas las mujeres.

(Ilustración: Miguel Santamarina)
Se tiende a pensar que cuando hay problemas de suelo pélvico es precisamente por la falta de tono pero no siempre es así. En el otro extremo está precisamente lahipertonía. “Elproblema no es la falta de fuerza, sino un exceso de activación muscularmantenida que limita la capacidad de relajación”,explica Ibáñez.
Esto significa que el suelo pélvico en reposo tiene un nivel de actividad superior al normal y no sabe como relajarse bien. “Esto no implica necesariamente que sea más fuerte, sino que suele estar más tenso, fatigado, doloroso y poco eficiente, resultando ser un suelo pélvico débil que ha perdido su funcionalidad”.
Y es precisamente en estos casos, cuando insistir en realizar ejercicios de fortalecimiento “puede agravar los síntomas, ya queel abordaje debe centrarse en normalizar el tono muscular”.
Según la fisioterapeuta, esta hipertonía del suelo pélvico aparece en estos contextos:
La mujer suele notar esta hipertonía aunque muchas veces puede no identificarlo de forma directa. Los síntomas más habituales que se pueden notar son los siguientes:
Tal y como explicaba Ibáñez un poco antes, “en muchos casos, el dolor puede ser desproporcionado o persistente debido a cambios en el sistema nervioso central”.
Según explica la fisioterapeuta, las mujeres que suelen tener este tipo de problema suelen ser aquellas con un ritmo de vida estresante y que se mantienen alerta. Su estilo de vida hace que “suelan apretar el abdomen(bloqueando el diafragma),mandíbula y glúteos durante todo el día y las que descansan poco, suelen tener más dificultad para relajar el periné. El sistema nervioso autónomo y elestrés sostenido influye mucho en el tono basal,empeora la percepción de dolor y mantiene un estado de alerta corporal”.
También es muy común en mujeres queentrenan de forma intensa, que tienen una mala gestión respiratoria o postural, y también en las que sufrenbruxismo. “Este refleja un estado de hiperactividad muscular y sobreactivación del sistema nervioso, que puede manifestarse también en otras zonas del cuerpo, como el suelo pélvico”.
Ibáñez apunta a que hay que abordar la hipertonía desde distintas disciplinas para regular el sistema y no apuntar solo al músculo. “El objetivo es disminuir la sensibilidad del sistema nervioso y recuperar la función muscular”, añade, y por ello se pueden utilizar:
Con el objetivo de que la paciente recupere la capacidad de percibir, relajar y movilizarsu suelo pélvico sin dolor ni respuesta de defensa, los masajeadores íntimos pueden ser una buena herramienta terapéutica en el tratamiento fisioterapéutico.
Esto se debe a que la vibración controlada favorece:
“En caso de hipertonía o dolor, empezamos mejor por fuera y luego por dentro con los dispositivos diseñados para uso interno, que permiten realizar un trabajo progresivo de masaje y desensibilización del tejido, facilitando la recuperación funcional”.
Y aunque identificamos los masajeadores con placer, tiene más usos, y el de rehabilitar el suelo pélvico es uno de ellos. “Su uso debe ser progresivo, conintensidades bajas e integrado con la respiración y la relajación. Nunca hay que tener prisa, vamos poco a poco. El objetivo final es que la paciente recupere la capacidad de percibir, relajar y movilizar su suelo pélvico sin dolor ni respuesta de defensa.”, concluye Ibáñez.




