Elcáncer de ovario continúa siendo uno de los tumores ginecológicos más difíciles de detectar a tiempo. Su capacidad para provocar síntomas inespecíficos y la ausencia de pruebas de cribado eficaces hacen que, en hasta el 70-80% de los casos, el diagnóstico llegue cuando la enfermedad ya se encuentra en fases avanzadas.
En el Día Mundial de este cáncer,Raúl Márquez Vázquez, jefe de la Sección de Tumores Ginecológicos en el MD Anderson Cancer Center Madrid – Hospiten, reconoce que, a diferencia de otros tumores, en el cáncer de ovario resulta complicado hablar de prevención clara. “No es el mejor tumor para hacer el típico decálogo de ‘previene esto’”, señala. Aun así, existen factores que pueden influir en su aparición, como la edad, laobesidad, eltabaquismo o el consumo dealcohol. También algunos factores ginecológicos, entre ellos los embarazos tardíos, la terapia hormonal sustitutiva, ciertos tratamientos de fertilidad o laendometriosis.
Sin embargo, el experto insiste en que ninguno de ellos tiene un peso tan determinante como ocurre en otros cánceres: “Pueden sumar, pero no son directamente impactantes”.
Uno de los factores de riesgo más relevantes sí es el componente genético, especialmente las mutaciones en los genes BRCA, popularizadas tras el caso de Angelina Jolie. “Cuando ha habido casos de cáncer de mama y ovario en una familia, las pacientes se derivan a unidades de consejo genético”, explica el oncólogo.
En las mismas, se realizan análisis específicos para detectar mutaciones relacionadas con el cáncer. Aunque el BRCA es el más conocido, no es el único gen implicado. De acuerdo con el especialista, “esto no es una analítica sencilla que uno pueda hacerse fácilmente. Requiere controles y coordinación especializada”.
En los casos en los que se detecta una mutación hereditaria, sí existen medidas preventivas más concretas, como seguimientos exhaustivos o cirugías para reducir el riesgo: “A las pacientes con BRCA se les puede ofrecer la extirpación de trompas y ovarios, o incluso de las mamas, para disminuir la probabilidad de desarrollar cáncer”.
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Más allá de los factores de riesgo, el gran problema del cáncer de ovario es su diagnóstico tardío. Según explica Márquez, este tumor suele crecer en el abdomen y provocar síntomas que fácilmente pueden confundirse con problemas digestivos o molestias comunes. “Las pacientes llegan muchas veces con distensión abdominal, dolor abdominal, sensación de saciedad precoz,dolor lumbar o síntomas que podrían pasar por gases o unainfección de orina”, describe.
Precisamente por ello, insiste en la importancia de que tanto pacientes como profesionales sanitarios tengan presente esta posibilidad cuando las molestias persisten en el tiempo. “Cuando una mujer va tres veces a urgencias por los mismos síntomas, hay que hacerle pruebas. A lo mejor no son sologases”, subraya.
El especialista recalca que actualmente no existe una prueba de detección precoz eficaz para la población general, como sí ocurre con la mamografía en el cáncer de mama o la citología en el cáncer de cuello uterino. Por eso, el pronóstico depende en gran medida del momento del diagnóstico: “Si se detecta en un estadio inicial, el pronóstico es muy bueno y alrededor del 90% de las pacientes siguen vivas a los cinco años”.
Aunque en algunas ocasiones el tumor puede descubrirse de forma incidental durante una revisión ginecológica rutinaria, lo más habitual es que el diagnóstico llegue tras semanas o meses de síntomas inespecíficos. Además, Márquez lanza otro mensaje clave: ante una sospecha, las pacientes deben ser derivadas a centros especializados: “Las probabilidades de inducir una remisión del tumor mediante cirugía y quimioterapia son mucho mayores en centros de excelencia”.




