Si percibes que tu mente siempre está pensando en aquello que podría pasary no consigues nunca relajarte del todo puedes estar sufriendo ansiedad anticipatoria, un patrón psicológico en el que la persona no responde tanto a lo que ocurre en el presente sino a lo que teme que puede suceder en el futuro.
La ansiedad anticipatoria consiste en una activación sostenida ante escenarios futuros que aún no han ocurrido, explica la psicóloga clínica Laura Fuster, quien añade que no se trata de una reacción puntual sino de un estilo de funcionamiento mental caracterizado por:
Este patrón en el que la mente vive en el futuro puede aparecer en múltiples contextos cotidianos como reuniones o conversaciones, momentos de toma de decisiones, en el entorno laboral y en situaciones sociales, explica Laura Fuster.
Desde fuera puede parecer que pensar más debería ayudar a estar más preparado para lo que puede suceder. Sin embargo, según apunta esta experta, ocurre lo contrario. «Cuando una persona anticipa suele experimentar una sensación momentánea de control. Pero ese alivio refuerza el comportamiento».
El cerebro aprende que anticipar “sirve” y como consecuencia:
Aunque puede manifestarse de distintas formas, Laura Fuster apunta algunas de las señales de la ansiedad anticipatoria:
«Muchas personas no identifican estas señales como ansiedad porque no siempre hay un desencadenante claro», explica Laura Fuster.
Mantener este estado de anticipación constante tiene consecuencias tanto a nivel mental como físico, advierte esta experta, entre las que se incluyen:
A largo plazo, este estado de alerta sostenida puede afectar significativamente al bienestar y a la calidad de vida.
Cambiar este patrón es posible pero Laura Fuster precisa que no es suficiente con entender lo que ocurre sino que es necesario modificar la forma en la que la persona responde a esos pensamientos anticipatorios. Algunas claves iniciales son :
Esto pasa por diferenciar entre lo que está ocurriendo ahora y lo que la persona está imaginando. «Este paso es fundamental para empezar a salir del piloto automático».
No todo pensamiento necesita ser analizado o resuelto. «Aprender a no engancharse a ellos reduce su impacto», indica Fuster.
La búsqueda de certeza absoluta suele ser el motor del problema. Aceptar cierto grado de incertidumbre es parte del proceso.
La ansiedad anticipatoria no es solo mental. «Trabajar la respiración, la tensión corporal y el ritmo interno ayuda a salir del estado de alerta».
Cuando el patrón está muy instaurado suele requerir un trabajo más estructurado, añade Laura Fuster, y hacer necesaria una intervención, por ejemplo, como la terapia cognitivo-conductual que ha demostrado ser eficaz para abordar el sobrepensamiento, la evitación y la relación con la incertidumbre Actualmente también existen programas grupales que permiten trabajar estos aspectos de forma guiada, combinando herramientas prácticas con acompañamiento profesional.
Uno de los mayores cambios para muchas personas llega cuando comprenden que «no es que su mente funcione mal sino que ha aprendido a protegerse de una forma que ahora ya no ayuda. Y ese aprendizaje, con el enfoque adecuado, se puede modificar», concluye Laura Fuster.




