En mayo ya empieza a apetecer lo fresquito. Y si es bien conocido que las verduras hay que consumirlas durante todo el año, este mes es una buena excusa para recordar al lector por qué es importante que este grupo de alimentos ocupe un lugar prioritario en nuestra dieta.
Las verduras y hortalizas desempeñan un papel clave en una alimentación saludable por su elevado aporte defibra, agua,vitaminas,minerales y otros compuestos bioactivos. Según recogen las Guías Alimentarias para la Población Española de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), se recomienda consumir al menos 300 gramos diarios (unas dos raciones), aunque lo ideal sería alcanzar los 400 gramos al día, priorizando productos frescos, de temporada y proximidad.
Una de las mejores formas de aprovechar sus nutrientes es consumirlas en crudo, por ejemplo en ensaladas, triturados o licuados. Además, aconseja incorporar verduras de distintos colores e incluso algo de fruta para mejorar la textura y el sabor. Los expertos recuerdan que durante el cocinado pueden perderse vitaminas y minerales, especialmente por las altas temperaturas, los tiempos prolongados de cocción o el exceso de agua.
En relación con la seguridad alimentaria, la SENC insiste en la importancia de lavar correctamente verduras y hortalizas antes de consumirlas. Recomienda hacerlo bajo el grifo y frotando bien las piezas, especialmente si se comen con piel. También advierte de que no es aconsejable dejarlas en remojo durante mucho tiempo porque aumenta la pérdida de nutrientes. Asimismo, subraya la necesidad de mantener una adecuada higiene de manos, utensilios y superficies de preparación.
Además, hay que tener en cuenta la importancia de avanzar hacia modelos alimentarios con mayor protagonismo de alimentos vegetales, pues tendría beneficios tanto para la salud como para el medio ambiente. En este sentido, aumentar el consumo de frutas y verduras podría contribuir a reducir el impacto ambiental de los sistemas alimentarios y favorecer una alimentación más saludable y sostenible.
Meritxell Sarrió, miembro de la comisión de Educación Alimentaria del Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de la ComuniValenciana (CODiNuCoVa), señala que lo más importante es la refrigeración. Tanto las frutas como las verdurashay que guardarlas siempre en la nevera porque esto ayudará a frenar el crecimiento de microorganismos y a ralentizar los procesos de deterioro.
“También es recomendable consumirlas lo antes posible, ya quecuanto más tiempo pasa desde el corte, mayor es la pérdida de calidad y denutrientes”, declara. En algunos casos, “aplicar unas gotas de zumo de limón retrasa la oxidación, especialmente en frutas o verduras (como lasalcachofas) que se oscurecen con facilidad”.
Un error frecuente eslavar estos alimentos después de cortarlos y almacenarlos húmedos, algo que también acelera su deterioro. En este sentido, lo conveniente es lavarlos antes de cortarlos, pero secarlos muy bien si no se van a consumir en el momento. Por último, la experta recuerda: “Es importante mantener una buena higiene durante el corte, utilizando utensilios limpios y evitando la contaminación cruzada, para garantizar la seguridad alimentaria”.
(Foto: Freepik)
Desde el Grupo de Trabajo de Dietoterapia de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo), recuerdan qué verduras están de temporada durante este mes:




